Cementerio Histórico San Miguel
FAMILIA LARIOS

El primer miembro de la familia que vino a Málaga, Pablo Larios, provenía de Laguna de Cameros (La Rioja) y era comerciante ganadero. El decaimiento económico de la comarca lo impulsó a establecerse en Málaga a comienzos del siglo XIX junto a cuatro hijos proveniente de sus dos matrimonios: Manuel Domingo, Martín, Pablo y Juan. Martín Larios y Herreros, inicialmente establecido en Cádiz y Gibraltar, se trasladó definitivamente a Málaga y creó la firma Larios Hermanos, que ya en su segunda generación cambiaría su nombre por el de Martín Larios e Hijos.
Como aplicación de su experiencia previa en el comercio de la lana, la primera empresa textil, La Industria Malagueña, fue creada en 1847 con tecnología, maquinaria, organización del trabajo y mano de obra experta traídos desde Inglaterra. A esta le siguió La Aurora, dirigida por Carlos Larios. Transformaban, sobre todo, algodón, utilizando máquinas entonces punteras. Estas fábricas daban trabajo a, aproximadamente, 3000 obreros.
Martín también se introdujo en el sector del azúcar de caña. Su estrategia consistía en comprar trapiches azucareros y modernizarlos con maquinaria a vapor. Paralelamente compraba masivamente tierras de cultivo para abastecer de materia prima a sus fábricas. Sus hijos Martín y Manuel Domingo continuaron la expansión del negocio, estableciendo o comprando fábricas desde Sabinillas hasta Motril.
Los Larios fueron también promotores del ferrocarril Málaga-Córdoba y del Banco de Málaga, que emitía su propia moneda. Con la adquisición de la bodega Jiménez y Lamothe se introdujeron en el negocio de vinos y alcoholes, que pronto reconvirtieron en su propia marca.
Martín Larios Herreros fue ennoblecido como Marqués de Larios. Su hijo Manuel Domingo, segundo Marqués, fue promotor de la calle denominada con su nombre. En esta nueva vía se integraron los últimos adelantos en urbanismo, y muy pronto se convirtió en el centro neurálgico de la ciudad, desplazando a la Alameda.
La fortuna que generó la familia fue inmensa, así como su relevancia social e influencia en la política. Este status quedó reflejado en el cementerio de San Miguel, donde el mausoleo familiar, ubicado en la calle principal, ocupa la superficie de varias parcelas agrupadas. Funcionó como un verdadero templo, con planta de cruz griega y un poderoso chapitel coronado por una cruz que es el punto más alto de todo el cementerio. Fue proyectado en estilo neogótico en 1877 por el maestro de obras Federico Pérez Giménez y construido íntegramente en piedra caliza. Su interior está acondicionado para la celebración de misas privadas. Salvo a Martín Larios Herreros -que está inhumado en la capilla del asilo de las Hermanitas de los Pobres, que él fundó-, acoge a los restantes miembros de la familia.
Textos: Francisco J. Rodriguez Marin · Locución español: Domi del Postigo · Producción: Photo Video Digital.