Cementerio Histórico San Miguel
MANUEL AGUSTÍN HEREDIA

La comarca riojana de Cameros estuvo abocada a la ganadería transhumante y la producción textil como única actividad económica. A comienzos del siglo XIX se hallaba en un momento de declive, originando un flujo migratorio hacia el sur. Uno de aquellos migrantes fue Manuel Agustín Heredia Martínez, quien a los 15 años acababa de quedar huérfano de madre. En 1801 se estableció en Vélez-Málaga, como dependiente de una casa de comercio de un familiar. Su intuición para los negocios le hizo remontar los malos resultados de la empresa en solo un año.
En 1808 se estableció en Málaga de forma independiente, dedicándose a la exportación de frutos secos, vino y grafito de una mina en Benahavís, con el que inició su fortuna. Supo adaptarse a las circunstancias de guerras y bloqueos originados por la política.
Aprovechó las ventajas de la Ley de Minas de 1825 para comprar, junto a unos socios, una mina de mineral de hierro y establecer su primera fábrica, La Concepción, en Marbella, a orillas del río Verde. Con el asesoramiento técnico de Francisco Antonio Elorza consiguió, ya como único propietario, que fuese rentable. En 1833 abrió una segunda siderúrgica en Málaga, La Constancia, donde se afinaba el arrabio producido en Marbella. La cercanía al puerto le permitía abastecerse de coke procedente del norte de España o Inglaterra. En 1840 era ya el primer ferretero del país.
Su actividad comercial e industrial la diversificó para disminuir los riesgos: adquirió y modernizó una fundición de plomo en Adra (Almería), poseyó una flota de 18 buques para el comerciar con Europa y América, fue accionista principal de una sociedad de seguros marítimos y otra contraincendios, creó una línea de vapores entre Cádiz y Marsella, invirtió en la cría de caballos de carreras e instaló una fábrica química en terrenos de La Constancia que producía ácido sulfúrico, sosa para jabones y estearina para velas, productos entonces muy demandados.
Su actividad industrial fue tan importante que suele olvidarse su destacada acción social: como prior del Consulado promovió mejoras en el Camino de Antequera, en el puerto, creó un jardín para aclimatar nuevas plantas industriales y apoyó la terminación de la Aduana. También creó el Círculo Malagueño y fue nombrado senador por designación real meses antes de su fallecimiento en 1846, siendo entonces una de las personas más ricas de la nación. Un destacado industrial calificó su personalidad como “una rara asociación de talentos”. Al sepelio acudió una gran cantidad de los casi 2500 obreros que trabajaban para él.
El mausoleo, de estilo neoclásico, sigue la tipología de templo dórico tetrástilo y pseudoperíptero, cuyas columnas son de hierro fundido. Se concluyó en 1852, una vez fallecida su esposa, Isabel Livermoore. El monumento escultórico, en el interior, fue realizado por el escultor florentino Lorenzo Bartolini, y representa alegorías del comercio, la industria, la fortuna, la caridad y las artes. El mausoleo destaca, no solo por su monumentalidad, sino por mantener comunicación directa con la capilla, que la familia Heredia restauró y donde cada 6 de diciembre se rezaban misas por las almas del matrimonio Heredia.
Textos: Francisco J. Rodriguez Marin · Locución español: Domi del Postigo · Producción: Photo Video Digital.