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Cementerio Histórico San Miguel

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Cementerio Histórico San Miguel

TRINIDAD GRUND DE HEREDIA

TRINIDAD GRUND DE HEREDIA

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Trinidad Grund Cerero era hija del cónsul de Prusia en Sevilla. Desterrado por razones políticas, trasladó a su familia a Málaga, una pujante ciudad con mejores oportunidades. En 1848, en una fiesta, ella y su hermana Julia conocieron a los dos hijos del empresario Manuel Agustín Heredia, Manuel y Tomás, con los que se casaron. Fue una boda triste e inusual, de madrugada y sin festejo, debido a la ausencia de permiso paterno. Probablemente un triste augurio de las muchas desgracias que jalonaron su vida, aunque Trinidad, ya con el apellido de su consorte, las afrontó con sorprendente entereza.

Su esposo, Manuel, de personalidad depresiva, se suicidó en 1852, dejándola viuda y embaraza del tercer hijo. Apenas unos meses después, su hijo Manolito falleció en una sencilla operación de amígdalas. Unos meses más tarde necesitó viajar a Sevilla por asuntos testamentarios, y junto a sus dos hijas y numerosos miembros de la alta sociedad malagueña, embarcó en el vapor Miño. La mayoría iba a disfrutar de la feria de Sevilla. A la altura del estrecho de Gibraltar, una fragata inglesa les embistió e hizo naufragar el barco. Murieron 64 personas y, entre ellas, sus dos hijas.

Tal cúmulo de desgracias actuaron como un revulsivo, y Trinidad inició una austera vida volcada en la realización de obras de caridad y atención hacia las clases más desfavorecidas. No quiso volver a habitar el palacete de la Alameda donde había residido con su familia: se trasladó a la plaza de Arriola, pero también pasó largas temporadas en otra de sus propiedades, el cortijo Jurado.

Trinidad Grund creó y sustentó el asilo de San Manuel, colaboró en la creación del colegio de La Goleta y sufragó la capilla del Hospital Civil. También colaboró en la atención a los heridos de la Guerra de África. Entre sus sorprendentes iniciativas se halla la adquisición de la cueva que hoy lleva su nombre, en el municipio de Ardales, muy cerca de Carratraca, donde tenía un palacete. Organizaba visitas a la imponente cueva prehistórica y excursiones por los alrededores, convirtiéndose en pionera de esta modalidad de turismo, con el que obtenía fondos para sus obras de caridad.

Firmemente comprometida con la iglesia católica, rechazó la distinción de Dama Noble de la Orden de María Luisa que le ofreció la reina Isabel II, porque el gobierno español había reconocido al estado italiano, recién unificado a costa de parte de los territorios de los estados vaticanos. También se recuerda como, tras la proclamación de la Primera República, se enfrentó a la comisión desamortizadora para que no incautase conventos malagueños.

Durante toda su vida vistió de negro. Falleció a los 75 años de edad en su palacete de la calle que hoy lleva su nombre. Cumpliendo su testamento, fue amortajada con el mismo abrigo que llevaba el día del naufragio en el que perdió a sus hijas. Está inhumada en el mausoleo de la familia Heredia.

Textos: Francisco J. Rodriguez Marin · Locución español: Domi del Postigo · Producción: Photo Video Digital.

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